‘Sarco’: la cápsula de suicidio asistido que promete “una muerte rápida y sin dolor”

Philip Nitschke, un activista australiano impulsor de la eutanasia creó algo que ha sido llamado “la máquina del suicidio”, aunque su nombre real es ‘Sarco‘, que es una abreviatura de ‘sarcófago’. Y tal como su nombre lo indica, se trata de una cápsula que ofrecería la libertad para que sus usuarios se puedan suicidar.

El proyecto fue mostrado a finales del 2017, y durante abril de este año fue presentado en la Feria Fúnebre de Ámsterdam, donde provocó todo tipo de comentarios. Ahora, después de algunos meses de polémica, su creador confirmó que Sarco estará disponible a inicios de 2019.

El diseñador holandés Alexander Bannink fue quien colaboró con Nitschke para dar forma a Sarco, que consiste en un ataúd desmontable montado en un soporte que contiene un recipiente de nitrógeno. Según explican, una vez que la persona está adentro, sólo deberá presionar un botón para liberar el nitrógeno.

Nitschke menciona que el nitrógeno provocará que la persona se sienta mareada hasta perder el conocimiento y muera, y es que asegura que Sarco es un dispositivo que “proporciona a las personas una muerte cuando desean morir”. “Creo que (elegir cuándo morir) es un derecho humano fundamental. No es solo un privilegio médico para los muy enfermos”.

Se creador describe a Sarco como una cápsula de suicidio asistido que sella el usuario en el interior para luego reducir el nivel de oxígeno, creando así una sensación de intoxicación y relajación. “Es algo así como ahogarse en seco”, donde el cuerpo sufre de hipoxia sin los efectos estresantes y dolorosos de sentirse ahogado.

En la pasada Feria Fúnebre de Ámsterdam, Nitschke presentó un prototipo de Sarco equipado con unas gafas de realidad virtual, con lo que buscaban brindar a los visitantes una “experiencia real” de cómo sería estar dentro de la cápsula antes de presionar el botón.

Debido a la controversia que rodea a la eutanasia y los obstáculos legales, Nitschke no ha especificado dónde se encontrarán estas cápsulas, pero antes, el usuario deberá realizar una prueba que servirá para demostrar que está en su sano juicio antes de usarla. Si pasa la prueba, obtienen un código para abrir la cápsula, que es válido por 24 horas.

La primera cápsula estaría disponible a inicios de 2019 en un sitio que se anunciaría más adelante. Hasta el momento no se ha hablado de precios. Y meses más tarde, según Nitschke, el diseño estaría disponible en línea como documento de código abierto para que las personas lo descarguen e impriman en 3D, lo que significaría que cualquier persona podría tener acceso a esta cápsula, claro, siempre y cuando tenga los medios y recursos para fabricarla.